LA BODEGA

Nuestra bodega es, también, la plasmación de un sueño. Piedras centenarias que acogen el trasiego de las uvas, el delicado sudor de los trabajadores, el ojo atento del enólogo. Trabajando por gravedad, cada variedad, cada altitud, cada orientación o cada trozo de parcela se someten a un proceso diferente y se fermentan en pequeñas tinas de 10 hectolitros. Solo usamos levaduras autoctonas y el vino se embotella sin clarificar ni filtrar. Un vino noble y elegante que nos devuelve la confianza en el saber ancestral.